miércoles, 11 de febrero de 2015

Animar a leer, animar a escribir (II)


Qué leer:

Un buen libro infantil debe tener:

  • Claridad. En la historia y en la imagen. Proporcional a la edad del lector y sin confundir con el simplismo. Nadarín cuenta una historia muy sencilla, con unas ilustraciones muy claras y, sin embargo, ofrece una complejidad temática y estética admirable.
  • Equilibrio entre la parte didáctica y la fantástica-imaginativa, entre la enseñanza y la peripecia.  
  • Humor. Siempre algo de humor. El miedo, el drama, el desastre, mejora si se adereza con una pizca de humor.
  • Ser liberalizador. Potenciar la autonomía. Ser transgresor.
  • Ilustraciones. Son un valor añadido. Ofrecen una segunda lectura. Pueden tener tanto peso o más que el texto y, si bien su presencia es inversamente proporcional a la edad del lector para la que el libro es recomendado, puede aumentar el nivel de elaboración de su propuesta estética.
Las historias más valiosas son las que tienen en cuenta lo siguiente:

  • Frente a los libros que “se venden solos”, están los que hay que potenciar. Hay que trabajar para ofrecer a la estética predominante alternativas más originales y diversas.
  • No hay temas prohibidos ni inadecuados, sino tratamientos inadecuados.
  • Nos gustan las historias nuevas, inventadas o a partir de otras ideas. Historias con observaciones originales, giros de tuerca que sorprendan y emocionen...
  • Huir de lo previsible, lo manido, lo tópico...

En otra entrada de este blog reproduje hace tiempo los requisitos que una obra infantil debe reunir para ser considerada un clásico, según la profesora Bettina Kümmerling-Meibauer. Puedes verlos aquí.



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