miércoles, 18 de febrero de 2015

Animar a leer, animar a escribir (IV)


3 momentos para animar a la lectura:

Previo a la lectura del libro. Puede ser una animación general (temática, conmemorativa, publicitaria...) o concreta (sobre un libro concreto). Sirve para llamar la atención, abrir expectativas y captar, motivar a los posibles lectores.

Simultáneo a la lectura.- Llamando la atención sobre los diferentes elementos que van apareciendo en la lectura del texto: ilustraciones, acción, personajes, espacios, lenguaje... Enfoque lúdico y activo.

Tras la lectura.- Trabajos sobre el libro leído, encuentros con el autor, actividades de creación... Estrategias que recuperan el texto leído y ayudan a profundizar en sus componentes.

En los tres momentos, aunque es más evidente en el tercero, cabe la escritura creativa como recurso.


Las estrategias de la animación:

Son las técnicas que el animador utiliza para educar al niño en la lectura. Con ellas, se supone que facilita la comprensión, el agrado y el interés por la lectura.
A tener en cuenta:
  • Son progresivas en sí mismas. Por tanto, deben adaptarse a las necesidades del destinatario, seleccionando el texto más adecuado y elaborando el material más indicado.
  • No son para un libro en concreto, sino que hay que buscar el libro adecuado para la estrategia.
  • Es muy valiosa la puesta en común. El grupo y el diálogo logran el avance.
  • Cada una se merece el tiempo necesario para su correcta realización. En algunos casos depende del nº de participantes y del nivel lector.
  • Necesitan una labor continuada, una Programación.
  • Es preferible, aunque no imprescindible utilizar obras completas.
  • Se apoyan siempre en el juego creativo.
  • Necesitan del silencio como vehículo de interiorización de la lectura.



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