sábado, 26 de mayo de 2018

Te lo has vuelto a perder


Cientos de vecinos volvimos a caminar hasta Madrid con Urge Parla y tú no estuviste. Fue el 12 de mayo, sábado. Te perdiste un día fresco y nublado por la mañana y soleado a medio día. Te perdiste a un par de motoristas de la Guardia Civil bastante peculiares; uno, malencarado y borde; otro, con querencia hacia el exhibicionismo sobre las dos ruedas. Te lo perdiste el año pasado y te lo has vuelto a perder. Y es preocupante, porque no sólo has perdido la oportunidad de caminar por una causa esencial para ti, tus vecinos y tu ciudad; has perdido otras muchas cosas. Has perdido, por ejemplo, un año, nada menos que un año entero, se dice pronto, lleno de intenciones tan buenas como vanas. Has perdido caminar para, en una acción no sólo simbólica, unir Parla con Madrid mediante la protesta y la reivindicación. Has perdido trabajar por y para Parla, sus habitantes, tú incluido. Has perdido la oportunidad de aplicar el Plan integral de defensa de derechos de la ciudadanía que tú mismo apoyaste hace dos años. Has perdido la ocasión para desarrollar la Proposición No de Ley aprobada en la Asamblea de Madrid el año pasado. Has perdido la posibilidad de ser útil y facilitar y agilizar las cosas que podrían mejorar la vida de muchas personas. Has perdido la capacidad de demostrar verdadero interés por el problema de Parla, si bien el hecho de haber perdido eso muestra cuál es tu verdadero interés. Has perdido la credibilidad necesaria para dar algo de lustre a siglas como PP, PSOE, IUCMLVXYZ, implicándote sinceramente, desbloqueando y agilizando, pero no, has hecho evidente que tu adhesión a mesas y mociones es pura y simple pose de figurante, cuando no mera aparición de fantasma. No haber participado en la marcha a Madrid significa, ejemplifica, que en realidad no has participado en nada, que no eres solución, sino problema. Y lo peor de todo es que seguirás perdiéndotelo y que todavía quedará quien no lo vea. Alguien como tú.




jueves, 3 de mayo de 2018

Cuento


PUNTO DE FUGA

Qué curioso, pensó Ahmad, quizá Samer, tal vez Dalair, Bas o Akeelah, Moor o Minh, huyendo de la guerra, quizá la pobreza, el hambre, la tiranía o las costumbres, creyendo dejar todo eso a mi espalda, llego a esta tierra, la prometida, para encontrarme una alambrada, un muro, todo un mar, quizá una fosa… contra los que chocar. Huyendo del enemigo, quizá la muerte, me doy de bruces con la muerte, el enemigo, en una demostración terrible de que el orden de los factores no altera el producto despreciable que soy yo, quizá tú, tal vez ella, él…



lunes, 30 de abril de 2018

Cuento


ADICCIONARIO


Constantemente con el móvil en la mano y en la boca… Bueno, en la boca porque lo buscado con la mano en el móvil luego era usado con su boca en forma de palabras. Antes de pronunciar nada, buscaba en un diccionario. Después de escuchar algo, buscaba en un diccionario. Apenas podía relacionarse sin acudir a un diccionario. Apenas podía pronunciar palabra sin haberla capturado en algún diccionario. Y mira por dónde esa manía, o síndrome con vete tú a saber qué nombre ilocalizable en ningún diccionario, lo condujo hasta ella, felices en todos los idiomas que juntos aprendieron.



jueves, 26 de abril de 2018

Feli Abril Febril


Mi vecina Felicidad, Feli, florece en abril cada año. Entre repúblicas y revoluciones, Andersen, Shakespeare y Cervantes, se pone estupenda y aprovecha cada instante que puede para conmemorar y leer ante cualquiera que se cruce en su camino, o simplemente viva a un tiro de piedra metafórico. Abril es su mes y con él carga las pilas para casi todo el año. Hace listas de libros que luego materializa en la feria correspondiente y dosifica previsora. Selecciona frases y versos que lee en voz alta en la escalera o copia a mano, con letra de maestra antigua, para pasarlos luego por debajo de las puertas en hojas de papel decoradas y perfumadas. Abre la ventana y pone a toda pastilla Grândola, Vila Morena en el equipo de música, mientras riega con claveles la gran vía. Abandona libros selectos en diferentes lugares del barrio y espía para saber quién se los lleva. Busca lectoras con quien compartir, a quien recomendar y de quien tomar nota. Decora el salón de casa con banderas tricolor y organiza reuniones a las que sólo se puede asistir aportando algún presente republicano, una canción, una película, una historia...
La explosión primaveral de Feli expande su onda por los meses siguientes, alcanza playas, montañas y ciudades del verano, agita con temblor tranquilo las hojas del otoño y apenas es un hilo de tinta y voz en el invierno. Es entonces, en el invierno inmóvil y gélido, cuando Feli parece en sombra, apóstata de sí misma, y necesita de todas sus reservas, entre las que me encuentro, faltaría, para proyectarse un poco más allá, recorrer sin sucumbir ese páramo inhóspito, alcanzar la linde y vislumbrar los primeros brotes de la primavera en las diminutas luces del almendro. Es entonces cuando Feli parece -ya lo cantó Silvio Rodríguez- “como esperando abril” y una chispa de su propio nombre prende la mecha de un nuevo año.



miércoles, 28 de marzo de 2018

Quince años


Noticias de tu Ciudad cumple quince años, casi nada. Y para mí es un orgullo formar parte de su vida desde el principio. Quince años a razón de once artículos por año… No he hablado tanto de tantas cosas en mi vida, caramba. Bromas aparte, he repasado el contenido de mi colaboración en este periódico y veo que ya desde los dos primeros artículos hablo de lo que después será prácticamente el común denominador de todos ellos: Parla y el libro, y sus circunstancias, claro: las personas, el panorama, la lectura, los lectores… Ya en 2003 hablaba del apego a Parla, de sentirse de Parla, “ser de Parla”. Puedo confirmar que, inevitablemente, mis piernas se han ido hundiendo en este suelo sin remedio (sin remedio el hundirse y el suelo) hasta convertirme en un ser autóctono, cuya existencia es inconcebible sin esta ciudad maldita y afortunada, donde vivo crítico y creativo y cansado y renegado y. Ya en 2003 hablaba del libro y de la lectura, y puedo confirmar que en ese mar me sumerjo y me ahogo casi a diario con el mismo gozo… no, con más gozo cada día, porque en estos años he leído más y he compartido más y he escrito más y he conocido más. Y ha ocurrido que una y otro, Parla y libro, se han acercado y han generado vínculos insospechados, entre los cuales está este periódico, porque más allá del compromiso mensual que me supone y de su papel divulgador, me sirve de referencia y se convierte en una de las realidades que hacen comunidad, identidad, pluralidad, reflexión, crítica... Sí, además de un ejemplo de supervivencia y perseverancia, Noticias... es una fuente valiosa para conocer algo mejor nuestro tiempo, nuestro espacio y a sus habitantes, es una cita mensual con nuestra circunstancia. Larga vida. 

jueves, 8 de marzo de 2018

Planes (2007)


Ejercicio: Tomar el cuento “Planes”, incluido en el libro Puta crisis (Adeshoras) y narrarlo de nuevo en femenino.
8 de Marzo, Día Internacional de la Mujer. Jornada de huelga general y manifestación históricas.

Dejó el catálogo sobre la mesa, abierto por la página 14, y se recostó en el sofá. Cuando llegó él, se lo quedó mirando, lo siguió con la vista hasta el sillón donde se sentó y, con una sonrisa entre pícara e infantil, repartió la mirada alternativamente entre su marido y el catálogo paciente.
Él tardó un poco en darse cuenta de la jugada, pero al fin la descubrió y no pudo reprimir otra sonrisa.
- Ay, madre. Eres como una cría -le dijo mientras tomaba el catálogo de la mesa-. No te das por vencida, ¿eh?
Ella se limitó a seguir sonriendo. Lo observó mirar la fotografía. Vio su cara de interés fingido, o mejor dicho, de querer entender sin conseguirlo, de tratar de descifrar el enigma visual. Y finalmente decidió rescatarlo de tan terrible incógnita rompiendo el silencio.
- No me digas que no es bonito.
- Sí. Y qué nuevo -replicó él, sarcástico.
- Venga, no bromees.
Ella se adelantó hasta quedar sentada en el borde del sofá, le quitó el catálogo de las manos y se lo enseñó, como si con ese gesto pudiese lograr que él tuviese la visión definitiva, la revelación.
- ¿No te parece precioso?
- Está bien -él también se sentó en el borde del sillón y fingió interesarse por la imagen-. Me parece muy... brillante, resplandeciente, atractivo, está diciendo cómeme, digo cómprame, cómprame...
- ¡Venga! -protestó ella.
- A ver, cariño. Te digo que está bien, que lo compramos, pero no me pidas que me embelese con su imagen. A mí me da igual. Ya sabes que no entiendo de coches. ¿A ti te gusta éste? Pues ya está. Lo único que me preocupa es el dinero que cuesta.
- Lo sé, pero mira. He echado cuentas y podemos comprarlo. Con lo que nos den por el viejo, más la financiación del banco de tu hermana, nos queda una cuota asequible.
- No sé, cariño. Y con la hipoteca... ¿No nos quedamos algo justos?
Ahora el gesto de ambos había cambiado. Mostraba la seriedad y la complicidad familiares en una pareja que ha debido tomar decisiones importantes en otras ocasiones.
- Es posible que andemos algo justos durante un tiempo, sí, pero, caramba, soy funcionaria, ¿no?, nunca voy a ganar menos que ahora, ¿verdad?, es una garantía, así que podemos asumir el gasto.
- Mirándolo así... Tienes razón. Anda, que siempre te sales con la tuya.
- Ven que te bese.
- Sí, por lo menos bésame, caprichosa.




martes, 27 de febrero de 2018

8-M Huelga general


Este artículo es una enumeración elaborada a partir de la octavilla informativa de CGT sobre la huelga general convocada para el 8 de marzo en coordinación con el Movimiento Feminista. Una huelga general laboral, de consumo, de cuidados y estudiantil, que  denuncia, nada más y nada menos, lo siguiente: la mercantilización que explota y esclaviza a la mujer; las dificultades añadidas para acceder al empleo; el empleo precario, temporal, de jornada parcial y horario incompatible con el trabajo de cuidados que se le impone a la mujer; la brecha salarial; la desigualdad en las pensiones; el acoso sexual y por razón de sexo; la violencia machista y del mercado que maltrata, asesina, enferma, incapacita; la discriminación de las instituciones y sus leyes; la falta de respeto social; la intromisión de la Iglesia; un sistema educativo que ignora toda la diversidad como mujeres lesbianas, bisexuales, transexuales, intersexuales, sin género, queers+; la carencia de derechos sexuales y reproductivos para todas; la falta de educación en la corresponsabilidad de los cuidados de las personas dependientes; una sanidad pública que trata como enfermedades la vida de las mujeres, la menstruación, el embarazo, la menopausia; la existencia de fronteras que sostienen el racismo, los CIE, las deportaciones; la negación para el reconocimiento de todos los trabajos que sostienen nuestras vidas: el trabajo doméstico y de cuidados, en especial el de empleadas del hogar... Abrumadora enumeración que justifica no una jornada de huelga, sino una auténtica rebelión en todos los ámbitos, porque afecta a todos los ámbitos, nos afecta y nos implica de lleno, pero seguimos sin querer entenderlo del todo. Así que me parece necesario apoyar la huelga, seguir luchando y difundir: “Parar para parar el mundo”. “Sin nosotras no hay ni producción ni reproducción”. “Huelga para vivir, huelga para cuidarnos”. “Sin nosotras el mundo no funciona”.



sábado, 10 de febrero de 2018

Las vidas de Shimazaki


Hôzuki, la librería de Mitsuko
Aki Shimazaki
Edición: Nórdica Libros, 2017
Traducción de Íñigo Jáuregui



La autora es canadiense de origen japonés, vive en Montreal y escribe en francés. Esta novela corta es japonesa, plenamente, por un montón de motivos: por el título, por los nombres, por los espacios, por las referencias al idioma y la escritura, por la manera en que está narrada esta novela japonesa escrita por una canadiense en francés... Y porque lo digo yo, que la acabo de leer y me ha dejado una sonrisilla de lelo feliz y satisfecho difícil de borrar.
Mitsuko mantiene una librería de lance (entendida como librería dedicada a libros de segunda mano), llamada Hôzuki, en la que destaca el fondo de filosofía. Mitsuko vive con su madre y su hijo, Tarô, de siete años y sordomudo de nacimiento. La propia librera nos cuenta en primera persona y en presente su vida, la de su hijo, la de la tienda, la del ciejo gato Sócrates, la relación que establece con una clienta y la hija de ésta, con quien Tarô conecta inmediatamente. Nos va desgranando, combinando presente y pasado, dobles historias, vidas que ocultan ottas vidas, secretos. Todo ello narrado con sencillez, con calma y sin demasiadas explicaciones, con frases cortas y sin digresiones, con la misma calma y sencillez con que caen los primeros copos de la incipiente nevada.
Mitsuko lleva una doble vida que le permite salir adelante. Tarô es poseedor de una historia que desconoce. La mujer cuya hija entabla una relacion de amistad con él, también es poseedora de un pasado que ahora pretende emerger. Todas son tramas que se nos narran a través de la librera, lo cual establece una nueva red que enriquece la obra: historias, libros, escritura e idioma japonenes, personas que cuentan... Una lectura reconfortante, una pequeña joya.



domingo, 28 de enero de 2018

Somos



Somos el vecino gilipollas y la vecina que friega su parte de acera cada mañana somos el que camina arrastrando los pies y escupe al suelo sin alterar el paso somos el insolente y la risueña los dientesde ambos enfundados en oro el tatuaje en el pecho la cerviz el idioma que no entendemos somos el que habla solo somos la que vende pulseras personalizadas la nueva camarera del pub y el triste dependiente que dormita tras el mostrador náufrago perdido somos el grupo que grita y ríe a gritos y quien tira el papel al suelo y quien pisa la mierda somos el dueño del perro y la mierda del perro y la mierda del dueñsomos quien desprecia al negro y quien reniega del moro y de la mora y su pañuelo y quien lamenta no haber aprovechado ese momento y quien paga y quien roba y quien pasa y a quien la norma no le afecta pues yo mi me conmigo somos la sombra de cada cuerpo y el cuerpo de mil formas los avatares de un dios o una diosa sin muchas ganas somos los lamentables las heridas el odio el golpe la redención la mala hostia la cobardía la excusa absurda la poca chicha somos nuestros vecinos somas nuestras vecinas porque en ellos vivimos a ellas correspondemos y viceversa somos la incorrecciótan necesaria y somos ay la estupidez inagotable hasta dejar de ser y ser borrados de los mapacompletamente y eternamente somos cojones somos coño somos cada partícula -qué miras, tú también- y el universo que aglutina y expande y comprime y el sueño colectivo y el aire común que nos agita y nos eleva y lanza contra el muro común también de los lamentos y de los gozos somos por equivocación y somos sin remedio y seremos así mal que nos pese por mucho nombre que tengamos y tanto ancestro y tanta tinta tonta y documentos somos cada uno de los muertos y cada pobre y cada desterrado y perseguida agredido insultada ejecutado mutilada y ese puto ignorante y esa lista de cara somos todos y somos cada uno y así vivimos Atlas o Sísifo o cualquier otro heroico fracasado infatigable y convencido pues somos el vecino gilipollas y la vecina que friega su parte de acera cada mañana... Con puntos suspensivos, somos.



viernes, 29 de diciembre de 2017

Dos nuevos libros


Coinciden en el tiempo dos nuevos libros míos. Son dos propuestas diferentes, muy diferentes, tanto por el género, como por los destinatarios y los canales de difusión.
Uno es un poemario escrito a medias con otro autor, Eugenio Ayllón, e ilustrado en blanco y negro por Antonio Cerrato. Su título, Sobre la mesa, dos tazas. Cuaderno de retos. Es un libro para lectores adultos, fruto de muchos martes de retos poéticos, café y charla matinal, editado estupendamente por Susana Noeda, responsable de la editorial Adeshoras. Este libro se puede adquirir en cualquier librería y a través de la web de la editorial.

Os dejo aquí una muestra, con ilustración en color: 

GRIFO QUE GOTEA (HAIKU)



Gotea el grifo
como un reloj doméstico
de tiempo en fuga.
(Carlos)

Sueño utopía
que un gran grifo gotea
sobre Etiopía
(Eugenio)





Otro se titula Vida sompata (título coincidente con un libro anterior, editado por la Diputación de Cuenca, y que he decidido sea recurrente para todos los que pueda escribir alrededor de estos seres simpáticos, originales, maniáticos... sorprendentes, que son los sompatas). Es un libro infantil, recomendado a partir de 8 años, editado en la colección La Vaca Voladora de Ianua Editora. Más modesto que el anterior, también está ilustrado en blanco y negro, pero la autora es teste caso es Mari Carmen Llanas, una maestra extraordinaria, ya jubilada, que conocí por medio de mi amigo Carlos Candel y que ha plasmado su personal visión de los sompatas de manera, a mi juico, original y emotiva. Contiene diez aventuras que comparten la visión del mundo limpia y sencilla, a la vez que propensa a la extrañeza y al humor.
Este libro sólo se puede adquirir en Amazon o con petición directa al autor o al editor.

Os dejo aquí una se sus aventuras, con la ilustración en color: 

CADA MAÑANA

El sompata Robelús sale de casa con nervios. No sabe por qué, pero siempre sale de casa con nervios. En cuanto pisa la calle siente un latigazo que le sube desde el zapato hasta la gorra, atravesando todo su cuerpo, y ya no hay forma de parar. El latigazo lo desequilibra y para no caerse se agarra a lo primero que pilla, que resulta ser un sompata grande y gordo de color morado, llamado Glorio y que además es su padre.
Cuando Robelús se agarra a Glorio, ambos se elevan por el aire como si fueran dos globos siameses. Pero antes de que se alejen demasiado hacia la atmósfera, la sompata Mirilla, famosa por su buena puntería -y por ser madre de uno y esposa de otro-, les dispara una flecha que les da de lleno y los va vaciando de aire.
Y, claro, no bajan hacia la tierra, sino que salen disparados en todas direcciones, hasta que se vacían del todo y caen en medio de una selva llena de peligros, como el temible Chupolor, que se alimenta de sompatas miedicas, a los que les chupa el color hasta dejarlos transparentes; o la feroz Atizasca, que salta sobre su presa y de un zarpazo le pinta todo el cuerpo de gris, cosa que a los sompatas les da pavor, porque odian el gris, color sinsustancia y triste como un día sin sol ni música.
Robelús y Glorio se camuflan con hojas y barro y logran salir de la selva sin demasiados apuros. Pero ahora se encuentran en medio de un feroz combate entre los somperros y los gapatas, que luchan por el tesoro de la montaña Tamaña. Somperros y gapatas combaten a gritos, rugidos y maullidos, cada cual más insoportable, hasta que uno de los dos bandos se rinde porque no oye nada de nada.
Robelús y Glorio se tapan los oídos con las manos y corren, corren como liebres hasta el otro extremo del campo de batalla, hasta que se alejan tanto que dejan de oír los gritos, los rugidos y los maullidos.
Entonces regresan al barrio y descubren que han llegado a la escuela.
Al despedirse, Robelús da un beso a su padre Glorio y le dice:
- Jo, papá cada día cuentas historias más alucinantes. Lástima que el trayecto sea tan cortito. 

viernes, 22 de diciembre de 2017

Más poesía, por favor


A finales de noviembre aparecieron en algunas calles de Parla unas pintadas que invitaban a la reflexión o, al menos, a la curiosidad. Pintadas sobre el asfalto, con plantilla y letra mayúscula, cuyos mensajes llaman la atención: “Crea tu propio uni-verso”, “Cuidado con lo que pisas, podría brotar”, “Tal vez sea hoy cuando florezcan nuestras alas”, “Calles de barro, semillas de futuro”, “Anda y cuéntame”, “Llegar comienza con un paso”, “Y los muros comenzaron a contar historias”, y el que parece ser el lema de la intervención, “A Parla, a amarla”. Todavía pueden leerse, incluso se ha creado una página en Facebook bajo el nombre de Señales de Liberación Poética, donde se explica la intención del colectivo. Es un hecho que ha pasado prácticamente desapercibido, como suele ocurrir con estas cosas, y apenas tiene impacto en el paisaje urbano de nuestra ciudad. Sin embargo, ahí está, y eso es lo importante. Alguien ha decidido que merece la pena sembrar, aun someramente, las calles con estas frases/versos y contribuir con ello a difundir, aun someramente, una visión positiva, emocionante y extraña de la ciudad, la vida y el mundo. Imagino que, con una lógica parecida pero opuesta, los mensajes podían haber sido de otra naturaleza: “Cuidado con lo que pisas, te lo puedes llevar a casa”, “Calles de barro, ciudad de mierda”, “A Parla, ni se te ocurra”, “Corruptos al par... a prisión”... De hecho, hace un año más o menos aparecieron amenazas e insultos despreciables, fascistoides y cobardes en las viviendas de algunos representantes políticos. Afortunadamente, la gente que está detrás de Señales de Liberación Poética parece apostar por otro tipo de provocación, la poesía, por limpiar algunas calles con sus pintadas, por levantarnos la moral invitándonos a bajar la mirada al suelo. Espero que haya más... Y no estaría mal que el equipo de gobierno tomase nota... bueno, o sí, vete tú a saber, porque con la política cultural que viene desarrollando hasta ahora, sería capaz de hacer aún más invisible lo inexistente.





domingo, 17 de diciembre de 2017

Cuento


SPIN-OFF

El rodaje se interrumpió durante un mes por problemas técnicos. La pareja protagonista, que tan bien había conectado y tanta compenetración había demostrado en el plató, decidió pasarlo en la playa, juntos. A nadie sorprendió la decisión. Si en el plano personal la conexión entre ambos resultaba parecida a la transmitida en el trabajo, podría hablarse sin duda de una larga y feliz relación. Además, si su romance furtivo se filtraba debidamente a los medios, podría dar un empujón mediático a la superproducción, algo muy conveniente en vista del panorama de los últimos años. La gran suma de dinero y medios invertidos, con los últimos avances en tecnología 3D y efectos especiales, los músicos más prestigiosos para ejecutar la música más grandiosa, los exteriores más exóticos…, en definitiva, la enorme inversión confiada al proyecto, en un momento en el que el cine parecía no tener consolidado nada de lo que se le había presupuesto ya definitivo y exitoso, justificaba la llamémosla licencia de filtrar a los medios el romance de Pola Swanson y Charles Keaton.

No les resultó fácil desprenderse del poderoso influjo del rodaje y los primeros días parecían la prolongación de cualquiera de las escenas que compartían en la película. La extrañeza de hablarse y moverse inmersos en un espacio real y no ante el croma de fondo habitual les pareció incluso divertido y eso también alentó los frecuentes e intensos momentos de sexo en el hotel, la playa, el coche.
Al principio, y como parte de una broma compartida, avanzaban por el día construyendo la conversación con frases del guion; luego, ampliaron el repertorio y, demostrando gran habilidad y buena memoria, se daban la réplica utilizando frases de otras películas, e incluso llegaron a desafiarse para comprobar si conocían la película a la que pertenecía cada frase.
Los días se desplegaban como un nuevo juego en tecnicolor, con banda sonora y guion imprevistos, que se completaba con la evocación de eficaces efectos especiales y la admiración mutua desde diferentes planos. Todo para follar con la entrega y la devoción que sus hermosos cuerpos merecían. Se sentían protagonistas de una nueva, clandestina y tórrida película y gozaban, como nunca antes habían gozado, exhibiéndose ante los fotógrafos que los seguían con torpe disimulo y a quienes fingían no ver. Al menos así fue durante un par de semanas.
Porque se les fueron agotando las citas y fueron instalándose en la realidad exterior, donde la música sólo sonaba si era invocada por medios tecnológicos o humanos y perseguida allí donde habitaba. Los efectos dejaron de ser especiales y eficaces. El sexo se cubrió de una pátina sutil de rutina. El blanco y negro sustituyó al color en sus ojos y en sus bocas.
Apenas hablaban ahora. Habían descubierto que compartían poco o nada que no fuese cine. Sus gustos y sus preferencias fuera de ese ámbito parecían fuerzas que tiraban de ellos en sentidos opuestos, alejándolos irremisiblemente.
Al finalizar el mes, Pola Swanson y Charles Keaton, se habían convertido en dos personajes de una película muda.

Después de los saludos, las noticias y las instrucciones, la maquinaria cinematográfica se puso de nuevo en marcha. Pero algo no funcionaba como debía. Es decir, algo no era como se esperaba. La pareja protagonista no era la misma. La compenetración se había modificado y las chispas que saltaban cuando dialogaban habían desaparecido. Ahora sólo se percibía intensidad y conexión en el silencio, en las miradas y los gestos compartidos, en los orígenes olvidados… El desastre parecía inevitable. Y carísimo. Por fortuna, la tecnología resultó eficaz y disimuló con éxito estos pormenores.


sábado, 18 de noviembre de 2017

¡Ah, político!


Podemos vivir plenamente siendo ajenos a un montón de cosas: a Dios, al arte, a la lectura, al tabaco, a la vida de mi vecino, a la bebida, al colapso del planeta, a la moral, a la justicia... Independientemente de las consecuencias, de nuestro esfuerzo o de vete tú a saber qué otras circunstancias. Pero no es posible vivir siendo ajenos a la política, no es posible, ni siquiera declarándonos antisistema o yéndonos al último rincón del planeta, porque aunque ignoremos la política, ella no nos ignora y un día el suelo del último rincón del planeta queda recalificado o desafectado y se transforma en un hotel de lujo del que somos expulsados bíblicamente y devueltos al resto del mundo, donde... y vuelta la borrica al trigo. No, la política somos todos, sin remedio, y nuestra vida no puede sustraerse a ella. Nuestro trabajo y nuestro salario, nuestros impuestos y los servicios, nuestra boda, el parto, el pan, las aficiones, las convicciones, la muerte..., todo es semilla y fruto de la política y, por si esto fuera poco, todo es material fungible de su temible encarnación: los políticos. Decir que somos apolíticos es tan absurdo e infantil como cerrar los ojos y creer que al no ver no somos vistos. Bueno, en realidad, decirlo no es más que la expresión de un deseo, lo infantil es creerlo, porque nuestras acciones, nuestras palabras y nuestras omisiones incluso, son actos, palabras y omisiones políticos, hacemos política sin querer, somos seres políticos. Y por esto resulta tan triste y doloroso comprobar que la encarnación de esa realidad fieramente humana, los políticos, resulte con excesiva frecuencia tan despreciable, tan perversa, tan bastarda, tan corrupta, tan ciega, tan sorda, tan sucia, tan ridícula, tan... apolítica. El motivo quizá sea precisamente esa naturaleza ineludible, que acaba haciéndola insensible para la mayoría y objeto de deseo para tipos avispados de varia ralea. Sí, creo que lo pronunciamos mal, no decimos apolítico, sino “¡ah, político!.



miércoles, 11 de octubre de 2017

Cuentas pendientes


Tras cuarenta y dos años desde la muerte del dictador, que gobernó durante treinta y seis, tras varias generaciones de ciudadanos democráticos, tras la estabilidad que debería dar una democracia cuarentona… Tras todo esto, parece mentira que todavía nos queden tantas cuentas pendientes, unas cuentas tan básicas pero tan necesarias como la de la recuperación de la memoria histórica, la reforma de la Constitución libre ya del peso de una transición interminable, el saneamiento de los poderes, los partidos y las administraciones, la de una política educativa por encima de todas las cosas, la aún pendiente consolidación en materia de igualdad… Parece mentira que estas cuentas sobre la vida en común todavía estén pendientes en un país desarrollado y con todos los recursos suficientes para llevarlas a cabo. En este sentido, es asombroso que aún seamos incapaces de asumir la idea de país plurinacional vivo, activo, que va a necesitar de revisiones periódicas. Es asombroso que no comprendamos que la pertenencia a una de esas nacionalidades, o a varias, no se define por oposición a ninguna de las demás, ni siquiera a esa que las aglutina. Mi españolidad no se define por oposición a tu catalanidad, vasquidad, galleguidad, y viceversa, claro. Ser español y o catalán y o vasco y o gallego, significa habitar un país cambiante, construido sobre las placas tectónicas de las nacionalidades que de vez en cuando chocan y sacuden el suelo que pisamos. Es inútil negar la evidencia y hay que trabajar para construir relaciones a prueba de seísmos. Y para ello necesitamos, vuelvo a repetir, dos cosas: ser ciudadanos maduros, educados, informados, críticos, y tener políticos de altura, nuevos, a poder ser, dispuestos a llevar a cabo lo que tanto necesitamos: regeneración, honestidad, compromiso, responsabilidad y profesionalidad. ¿Lo segundo parece difícil? Pues lo primero, uf.