Podrías llamarte Laura,
Beatriz, Leonor, Isabel...
y tu responsabilidad sería
tanta como la mía o mayor.
Sin embargo, tu nombre es otro
-otro y secreto, ya sabes-,
como otra es mi pluma,
como otra es mi lengua...
Yo, en cambio, soy los de siempre
y así te escribimos y amamos.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario