lunes, 27 de julio de 2009


Bueno, después de este paréntesis vacacional, volvemos al nuestros quehaceres post-izos. Hablemos de lectura. Como decíamos ayer...


Mira cómo has cambiado ya desde ayer, tú que sostenías preferir un libro, cosa sólida, que está ahí, perfectamente definida, disfrutable sin riesgos, en comparación con la experiencia vivida, siempre huidiza, discontinua, controvertida. ¿Significa que el libro se ha convertido en un instrumento, un cauce de comunicación, un lugar de encuentro? No por ello la lectura hará menos presa en ti; al contrario, algo se añade a sus poderes.

Italo Calvino: Si una noche de invierno un viajero.