Después de escuchar los primeros discos
de Carlos Núñez y Kepa Junkera
A veces, la tierra se estremece
para hacernos bailar, empujada por las notas
que llueven de la propia tierra.
A veces, las musas se visten de folclóricas
-o se desnudan poco a poco- y nos sorprenden
acariciando los cinco sentidos y varios órganos vitales.
A veces, envidia sana, cambiaría la pluma
por esa diabólica flauta incendiaria,
por esa endiablada trikitixa pirómana.

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