Alcanzados los treinta años desde las primeras elecciones municipales, la criatura -esto es, los ayuntamientos-, se ha hecho mayor, ha visto realizadas nuestras ilusiones y se ha convertido en lo que deseaba ser de pequeña… Hoy podemos afirmar sin ninguna duda que la Criatura Municipal es: proveedora de servicios suficientes y de calidad; gestora eficaz y eficiente de los recursos municipales; promotora de nuevas actuaciones para la mejora de la vida local en todos sus aspectos; indagadora de las necesidades, carencias y querencias de los vecinos; garante de la transparencia en la gestión, la honestidad en el trabajo, la agilidad en los trámites; aliada de otros municipios para exigir a la comunidad autónoma una mayor y mejor implicación en la delegación de recursos y competencias; sensata receptora de ideas que prioriza la bondad sobre la fuente de la que emanen; creadora de puestos de trabajo dignos y estables, tan necesarios para su trabajo y el bienestar del municipio, garantizando la igualdad, la transparencia y el rigor en el acceso, y controlando en todo momento el buen cumplimiento de las tareas, ya que es sabedora de que para una buena gestión municipal, es imprescindible un sólido cuerpo de funcionarios y técnicos que desarrollen el trabajo independientemente del color del gobierno que gobierne; es criatura de comportamiento siempre intachable, libre de sospechas de corrupciones, cohechos, malversaciones o prevaricaciones, que tanto podrían dañar, no ya su imagen, sino la vida del municipio en sus más profundas convicciones y expectativas; es conocedora y reconocedora -y por tanto valorativa- del trabajo que su empleados hacen y es hábil motivadora para saber sacar de cada uno lo mejor que pueda dar; es negadora de enchufismos, favoritismos y defenestraciones; es consciente constante de la temporalidad en el cargo de sus ediles; sabe y recuerda en todo momento que es un servicio público; respeta elegantemente la competencia política, facilita el traspaso de poderes… Y hasta aquí puedo escribir, que las lágrimas de la risa no me dejan sentir las del llanto.Ilustración de Idígoras y Pachi

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